El CONACE y la Marihuana

Antes de que leáis esta entrada, os aclaro que no estoy en pro del consumo de marihuana, ni de ninguna otra droga, sólo estoy dando mi opinión respecto a un tema controvertido.

Han habido muchas reacciones respecto a la campaña del CONACE (Consejo Nacional de Control de Estupefacientes) llamada “Vuelve a ser inteligente, no fumes Marihuana”; la cual consiste en una serie de comerciales en los que se ridiculiza a un joven que se supone es consumidor de esta hierba.

He investigado en algunos Foros, en grupos virtuales, y algunas comunidades, y más que reducir el número de consumidores de Marihuana, éste se ha mantenido, y ha adoptado una postura defensiva frente al CONACE, tildándolo de mentiroso, fraudulento, etcétera. Lo cual genera más descontento y represión; por lo demás, los índices de consumo del alucinógeno no han disminuido en absoluto…

Mov HippieUn error del Organismo fue catalogar a la marihuana como “Droga dura”, prescindiendo de informes técnicos y científicos avanzados que respalden la desición; en Chile han habido innumerables accidentes de tránsito relacionados con el consumo de alcohol, y ninguno con el de Marihuana;  también cabe señalar que también se atribuyen al consumo de alcohol: violencia intrafamiliar, agresiones y femicidios; en contraste a la Marihuana.

Está comprobado, técnicamente, que las clases sociales más pobres -paradójicamente- son quienes más consumen drogas, y no solo hierba, sino que drogas realmente duras y altamente adictivas, digo paradójicamente porque muchas veces estas personas no tienen qué comer, pero se hacen algún dinero para su vicio; la dependencia generada por las drogas son un un factor que favorece a la delincuencia, y por muy prohibidas que estén estas sustancias, la delincuencia por ingesta de drogas va a existir de todas maneras, y si se sancionase más duramente el consumo, lo único que se lograría es abezar a esos incipientes delincentes en los centros de reclusión.

Al Estado parece que le importa poco disminuir la tasa de delincuencia, o de lo contrario hubiese implementado medidas menos duras, y en vez de castigar, se hubiese preocupado de prevenir, como con la construcción de centros recreativos, invertir en instalaciones deportivas, por ejemplo.  No se engaña a nadie cuando se dice que una persona que consume drogas rinde menos deportivamente, o que al mantener su tiempo ocupado en actividades recreativas, o productivas, puede canalizar su atención a estas actividades, en vez de salir a la calle y drogarse.

Desgraciadamente la difusión del deporte no es un negocio rentable, por lo mismo los programas antidrogas no han contemplado las actividades recreativas para jóvenes como programas de prevención del consumo, que es la raíz del asunto.

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