Muchas veces me han preguntado mis amigos o mis familiares, qué opinión tengo acerca del Islam, y me encanta responder ese tipo de preguntas, pues uno de los temas que me apasiona, aparte de la política, es el esoterismo y las religiones; de las cuales tengo mi debida y correspondiente opinión de cada una. Dentro de las religiones que más me llama la atención es el Islam, puesto que es una doctrina que trasciende las áreas de la vida del musulmán; está arraigada en cada una de las conductas que éste desarrolla.
El Islam es una religión de origen lunar; -las hay solares y lunares- y ha evolucionado hasta convertirse en uno de los cultos con más adherentes a nivel mundial. Pero en este minuto no tengo la intención de dar a conocer aspectos de la historia de la evolución del Islam, sino que quiero aclarar las dudas de quienes me preguntan mi opinión; porque sé que lo hacen para saber qué opino, no sólo del Islam, sino que de los conflictos árabes, y del “Terrorismo Islámico”. Hace poco vi un documental llamado FITNA, el cual hablaba en contra del Islam de manera incluso virulenta, nos daba a conocer los “versos de odio” del Corán, como para mostrarnos una base religiosa del terrorismo y de los problemas en oriente medio.
Las tres religiones más numerosas del mundo (Islam, Cristianismo y Judaísmo) son, de por sí excluyentes, debido a que todas son expansionistas a su vez, de lo cual podemos deducir afanes de supremacía de las ya antes mencionadas; tanto de la Biblia como del Corán o de la Torá podemos rescatar versos de odio, de xenofobia, o de algún tipo de discriminación.
Se tiende a “demonizar” la religiosidad islámica, debido a la lucha tácita en contra de un enemigo que es invisible: el Terrorismo. La lucha contra el terrorismo es una guerra contra un enemigo invisible, debido a que el verdadero terror lo ejercen las agencias de prensa de los EEUU, dirigidas por el poder político y económico.
Que existe fundamentalismo islámico anti occidental, lo hay; así como también hay fundamentalismo cristiano, judaico, y de cualquiera otra doctrina política o religiosa, porque el fanatismo es parte de la ignorancia intrínseca del ser humano; pero por el “mal” de pocos actúa en desmedro de la gran mayoría. La guerra en contra del terrorismo es una excusa para “destruir las plantas nucleares”, que en realidad, no es más que una estrategia para apoderarse de los recursos petrolíferos de oriente medio.
Los EEUU siempre ha controlado los monopolios mercantiles, y el del petróleo no es la excepción, el dinero siempre ha movido a más de algún poderoso, y despertado sus más bajos instintos, y no sólo se da esta tónica en el mundo árabe con EEUU, sino que también en Sudamérica (Plan Colombia), Cono Sur (Plan Andinia, Pascualama, etc.), y en muchos otros casos que desconozco, y seguiremos ignorando por la influencia de los mismos medios que demonizan religiones y destruyen culturas a costa de poder económico.
Hoy, como antaño, se enfrenta la cultura Occidental (en este caso materializada en los EE.UU.) con Oriente, y digo al igual que antaño, porque ha sido así desde tiempos inmemoriales, desde las invasiones a Bizancio, que luego dieron origen a las Cruzadas, etcétera.





