Desde hace algún tiempo se han llevado a cabo las votaciones vía Internet de “Grandes Chilenos”, para elegir al más grande y valioso de toda nuestra historia. Y no fue grande la sorpresa de que quienes lideraran las votaciones fueran Arturo Prat Chacón y Salvador Allende Gossens; un héroe nacional, mártir de la lealtad, y un ex presidente de Chile; lo que realmente causó gran revuelo fue el triunfo de Allende, puesto que es uno de los personajes más controvertidos de la historia de Chile, así como el General Pinochet, pero la diferencia radica en que “Pinochet mató gente, en cambio Allende no mató a nadie”, haciendo de discurso allendista una dialéctica de lo que son los Derechos Humanos.
En Internet
se han hecho sitios, blogs, campañas y grupos en oposición al triunfo de Allende, los cuales yo, en mi sincera opinión, considero que no son mas que basura de la más barata; el hecho de desear la no-elección de un personaje, en vez de votar por un candidato claro, es envidia. Yo consiredo que es envidia, y dicha cualidad es una confesión de inferioridad: Si se quiere estar en contra de Allende, perfecto, yo lo estoy, no creo que se merezca el podio de “Gran Chileno”, pero tampoco eso tiene que ser una excusa para dar cabida a las conjeturas y a los vituperios, se ha hablado muy mal del ex mandatario de forma gratuita, se le han puesto epítetos que no son muy diplomáticos; pero al contrario pasa de igual manera: En Chile se ha dividido la política informal en Pinochetista y en Progresista, la derecha de por sí carga el estigma de “apoyar a un dictador sanguinario como lo fue Pinochet”, porque es muy fácil recordar los errores y crímenes (no los estoy justificando en absoluto) pero a la hora de hablar de méritos, no somos capaces de encontrar ni uno solo.
En el régimen de Allende hubo desabastecimiento, y de ahí viene el dicho popular que dice “más largo que las colas de Allende”, haciendo referencia a las largas filas que la gente tenía que hacer para obtener mercancías y productos para su hogar. Pero es más que sabido que el desabastecimiento se llevó a cabo con el apoyo de la oposición y de las agencias de inteligencia de los EE.UU. para generar un recelo de la misma gente que, democráticamente le eligió como Presidente de la República hacia la persona de Salvador Allende, al igual como lo están haciendo con Evo Morales y Hugo Chávez; en su momento también lo hicieron con Fidel Castro. Lo cual nos deja una tremenda duda de lo que son los derechos de tercera generación, que hablan de la autodeterminación de los pueblos, y de su soberanía, Chile no ha sido soberano de sí mismo, por la intervención de dichos agentes foréneos, y tampoco lo han sido la gran mayoría de pueblos del mundo. Los Estados Unidos siempre han condicionado a los países para que éstos se comporten según sus propios intereses.
Augusto Pinochet, por tanto, no es un personaje que cuente con un gran genio, ni siquiera era un político, él mismo decía detestar a la clase política. Augusto Pinochet no es un héroe, sólo fue el Comandante en Jefe del Ejército correspondiente al año 1973, -y lo más curioso- elegido por el propio Salvador Allende, lo cual ha dado origen a un sinfín de mitos y especulaciones respecto al mismo tema. El Golpe de Estado de 1973 se venía gestando desde principios de siglo, y no fue en ningún caso idea del susodicho general; quienes realmente lo idearon fueron el Almirante José Toribio Merino Castro y el General Director de Carabineros de aquella época, el General César Mendoza Durán.
Lo que con esta entrada quiero lograr es desmitificar un poco el tema del desabastecimiento de Allende, y del “Segundo Libertador de Chile”, como se le llama a menudo al General Pinochet.
Ambos son personajes controvertidos de la Historia de Chile que generan divisiones, y como tales, tenemos el deber y la obligacion de evaluar sus gestiones bajo un punto de vista crítico y netamente objetivo, y por lo mismo, creo que ni Allende ni Pinochet deberian tener el puesto de “Gran Chileno” (el General ni siquiera aparecía en la lista), porque cada cual favoreció a un sector de Chile en desmedro del contrario, y un gran Chileno es de todos, no de unos pocos, ni de alguna “clase” económica en particular.

